miércoles, 24 de febrero de 2016

La Lámpara del Abuelo



La Lámpara del Abuelo
En uno de esos días que la chamba es cuantiosa, es tarde y todos se van a dormir, menos tú, mientras terminaba de reconstruir un equipo de los que de varios haces uno, algo llamó mi atención desde el subconsciente, y me van a permitir intentar no ponerme sentimental, recordando aquellas tardes noches cuando la única luz que iluminaba la habitación de mis abuelos era precisamente la bombilla de su lámpara, sobre el escritorio desordenado del General Pancho Villa [un escritorio viejísimo], entre fierros & transistores que el restauraba, había golosinas; barras de chocolate, jarritos de limón [refrescos], además de sus dulces de leche con nuez que nadie más podía tocar [una fortaleza impenetrable]. Me acercaba sigiloso contemplando su extensa silueta, [su camisa de cuadros azules] entretenido, pensaba que no se percataba de mi presencia [ya me había visto]. Solo ahora lo sé. Don José Luis [un abuelo de esos que ya no los hacen] como le conocían allá en la calle del Deseo entre callejones y plazuelas del centro de la ciudad, era el héroe que de grande yo quería ser  [que IronVam, ni que nada], con poderes que solo un desarmador, unas pinzas y un trozo de chocolate poseían para reparar los sueños y calmar el sollozo anhelo de aquel niño que accidentalmente rompía su juguete [osea yo], había crecido escuchando las historias de mi padre [otro superhéroe que extraño hasta los huesos] de como el abuelo podía reparar desde la resistencia de la plancha de la abuela, la instalación hidráulica más compleja de un baño [literal], hasta la locomotora del tren, lo mío, sin duda sería algo fácil entonces, lo que no pude decirle es que más que la alegría de saber que me ayudaba a solucionar el problema más grande que me aquejaba hasta ese momento, fue que me enseñó el verdadero valor de ser feliz [un firmware en mi existencia] al arreglar las cosas de los demás [¡Abuelito soy tu Nieto!].


El paso del tiempo trajo cosas importantes para todos [cada quien siguió su propio camino] y la luz de la lámpara del abuelo aun titila en mi memoria, no sé si solo en la mía, o al menos no he vuelto a escuchar si alguien más la recuerda, un tercio de siglo después ese mismo cálido fulgor de La Lámpara de mi  Abuelo es una ofrenda de valor inconmensurable [el génesis de mi pequeña historia] aún sigue estando sobre una mesa desordenada entre fierros, circuitos, chocolates & procesadores, iluminando los sueños de un genio inspirador como él. ¿Dónde más? aquí en Vam/Support…! 



2 comentarios:

Unknown dijo...

hay mi benja, me sacaste las de cocodrilo, siempre lo recordaremos, los nietos más grandes crecimos con el y con mi abue chilo, fueron tan especiales que parte de ellos está en nosostros, siguen vivos en nosotros y parte de ellos hemos ido metiendo poco a poco en nuestr@s hij@s, ve, el mio ama los animales (en especial los caballos) y las armas, ¿de donde? nunca ha habido armas en mi casa, y conoce los tipos, las arma con sus legos, es impresionante ver a don José Luis en un pequeño niño.

te quiero primo, nunca me arrepentiré de haber escogido esta familia

Alejandro Maldonado dijo...

Que tal Prima: Gracias por tu comentario, efectivamente vive en el corazón de quien lo recordamos y lo honramos con cada uno de nuestros actos…!